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Despido de Profesora

PROFESORA VIÑAMARINA QUE VIAJABA 200 KILÓMETROS PARA HACER CLASES DE PIANO EN RANCAGUA FUE DESPEDIDA SIN RECIBIR INDEMNIZACIÓN

Abogado defensor de Cecilia Moreau, el profesional Rodolfo Precht confía en que el Juzgado del Trabajo hará justicia en este caso

Una demanda laboral por despido nulo e injustificado por 10 millones de pesos, en contra de la Municipalidad de Rancagua y de la Corporación Municipal de la Cultura de esa ciudad, interpuso la viñamarina Cecilia Moreau Rogers, quien hasta fines de diciembre de 2021, fue la profesora de piano de cientos de estudiantes de escuelas municipales de Rancagua.

La demanda se basa en que habiendo sido contratada la docente desde el año 2003, fue despedida por correo electrónico, sin cumplirse los requisitos legales del despido, y sin que se le ofreciera ni pagara ninguna indemnización laboral, a pesar de que siempre cumplió con sus labores sin ningún reproche de su empleador.

“Hice clases durante 18 años en la casa de la cultura que me contrató como profesora de piano. En un principio vivía en Rancagua y por eso partí haciendo las clases ahí. Pero después de dos años, yo me cambié a Viña. Y desde aquí comencé a viajar a hacer clases a Rancagua. Tenía una cantidad de alumnos asignados y no paraba ningún minuto en hacer las clases, ya que era uno detrás de otro, trabajo que lo hacía en dos días. Las clases de piano son individuales. Estaba una cantidad de minutos con un alumno y después venía el otro y así sucesivamente. Me ocupaba todo el día. Tomaba el bus a las 7 de la mañana en Viña y a las 11 comenzaba a hacer las clases en Rancagua. Me alojaba en esa ciudad y a la mañana siguiente proseguía desde las 8 horas con las clases, hasta que en la tarde tomaba el bus para devolverme a la ciudad jardín”, comentó la profesional.

Aparte de las clases personalizadas a cada alumno “tenía que hacer un informe sobre el desarrollo de las actividades y que finalizaba con una presentación de cada uno de ellos en un acto a fines de año. Y cada alumno tocaba unas tres piezas para que escucharan los padres que estaban presentes. Muchos de estos alumnos que eran de colegios municipalizados no tenían piano y yo los tomaba y la municipalidad les prestaba el piano”.

Golpeada aun emocionalmente por la situación, dijo que el nuevo alcalde Juan Ramón Godoy, que es también presidente de la Corporación Municipal de la Cultura, no le dio “ni las gracias. Ni el alcalde ni nadie de su parte se contactó conmigo para interiorizarse sobre la labor que realicé y que significó que cientos de alumnos de colegios municipalizados aprendieran a tocar piano, y que decenas de ellos obtuvieran premios y distinciones en destacados concursos musicales, como en el Concurso Claudio Arrau. Es tremenda la tristeza que me ha producido este despido. Es un atropello a mi dignidad como profesora y como persona”. 

Rodolfo Precht, abogado de la profesora, confía en que el Juzgado del Trabajo hará justicia en este caso: “Esto ya es un mal endémico en nuestro país. Es cierto que muchos nuevos alcaldes tienen cierta propensión a despedir a trabajadores municipales, incluso a profesores municipales, contratados con anterioridad. Los despiden para hacer cupo a los adherentes que apoyaron a esos alcaldes en sus campañas. Pero ese afán no debe atropellar la dignidad, ni los derechos laborales de los trabajadores municipales, ni de profesores municipales que lo han dado todo por la noble labor que han cumplido desde antes que asumiera la nueva autoridad”.