·         El uso de madera sustentable permitiría acelerar la solución al déficit habitacional en Chile que hoy bordea las 700 mil viviendas.

·         Más de 40 investigadores trabajarán en desarrollo de conocimiento para elevar la productividad de la industria e incorporar ciencia y tecnología a toda la cadena de valor con foco en construcción en madera, gestión forestal y desarrollo de bioproductos.

Convertir la construcción en madera en el principal motor del desarrollo sustentable de nuestro país, de la mano de la bioeconomía y la gestión sustentable de los bosques, es el objetivo del Centro Nacional para la Industria de la Madera CIM-Cenamad, pionero centro de investigación en Chile que reúne a 5 universidades, más instituciones públicas y privadas, y donde ya trabajan 41 investigadores de todo el país en diferentes líneas de trabajo.  

Este nuevo centro de investigación obtuvo financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo –ANID- en un proceso inédito, donde distintos investigadores trabajaron en una postulación robusta que compitió con otras 28 a nivel nacional. La evaluación eligió nueve proyectos ligados a la inteligencia artificial, al modelamiento matemático, la astrofísica y la medicina y el Centro Nacional para la Industria de la Madera –Cenamad-, que destacó por la excelencia de su equipo científico y el gran potencial de transferencia para la industria de la madera. por la excelencia del equipo científico que desarrollará los proyectos y el gran potencial de transferencia para la industria forestal y de la madera.

El presidente del CIM-Cenamad, Francisco Lozano, cuenta que se postuló el proyecto “con el fin de ampliar la mirada de toda la cadena de valor y sumar más actores en torno a un trabajo colaborativo y un desafío común”, y tomando como base, la experiencia de más de 20 años de trabajo junto a la industria forestal impulsando la construcción sustentable en madera.

En esta pionera iniciativa participan cinco universidades: la Universidad Católica de Chile, La Universidad de Concepción, la Universidad del Biobío, la Universidad de Talca y la Universidad de la Frontera, junto al Centro de Desarrollo Tecnológico (UDT), además de Leitat Chile, centro tecnológico sin fines de lucro enfocado en la adición de valor con base tecnológica. Por el sector público están el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y el Instituto Forestal -Infor- en tanto que el sector privado está presente a través de la Corporación Chilena de la Madera -Corma-, las empresas Arauco, Cmpc, Lonza Quimetal y Simpson Strong-Tie, y las industrializadoras Patagual Home y Tecnopanel.

Lozano recalca que “los desafíos que se presentan, en términos de sustentabilidad y productividad en la industria de la construcción, requieren de un desarrollo tecnológico para la industrialización y de un análisis medioambiental de los materiales, donde la madera sin duda es un gran aporte en esta línea. La contribución que se puede realizar al país es relevante y debe estar basada en conocimiento científico y construida de manera colaborativa entre academia e industria”.

En total, el equipo de expertos está conformado hoy por 41 investigadores, nacionales e internacionales, orientados al desarrollo de investigación de punta focalizada en la valoración de la madera y la transferencia de conocimientos y ciencia en torno a ella.

Francisca Lorenzini, gerenta de Innovación y Madera 21 de Corma, explica que el trabajo del Cenamad tiene tres focos: el primero, es la construcción en madera, donde se busca desarrollar y hacer crecer la ingeniería sísmica en madera, aprovechando virtudes propias del material, así como avanzar en diseño e ingeniería de estructuras de mediana y gran altura, y creación de nuevos tipos de losas, muros y techumbres. Aquí también se incluye investigación en preservación, protección y durabilidad contra agentes externos de la madera como el fuego, aplicación de nuevas herramientas digitales, y aporte a políticas públicas habitacionales.

El segundo foco es sostenibilidad y productividad de los territorios forestales, donde la tarea es establecer y potenciar medidas que aseguren la conservabilidad de los territorios, por medio de estándares de productividad, calidad y variedad de los bosques. Y, el tercero es el desarrollo de bioproductos de valor para la construcción, estructurales y no estructurales, manufactura con tecnología de punta, valorización de los residuos madereros y desarrollo de nuevos materiales.

Trabajo colaborativo

El doctor en Ingeniería de la Madera de la Universidad de Santiago de Compostela (España) y especialista en diseño y construcción de estructuras con el material, Pablo Guindos, es el director del Cenamad, quien destaca que el centro representa un esfuerzo inédito de trabajo conjunto y colaborativo que puede traer grandes beneficios para el país.

“En el mundo de la madera, cuando trabajamos por separado en 7 a 9 grupos relativamente pequeños y segregados, a lo largo del país, es muy complicado competir con otras grandes ramas de la ciencia y la tecnología, como medicina o computación para obtener financiación mayor, atraer a los mejores estudiantes, generar cambios en la política pública e influir en la opinión social. Uniendo nuestros esfuerzos podemos subir ese escalón y ahora, con el Cenamad realmente podemos lograr el impacto que queremos”, explica Guindos.

Esta visión es compartida por la investigadora de la Unidad de Desarrollo Tecnológico de la UdeC, Cecilia Fuentealba, quien es una de las investigadoras principales en el eje bioproductos. “Participar en este centro posibilita conectarse con grupos de investigación diferentes y motiva a crear lazos de colaboración con los diferentes eslabones de la cadena productiva forestal, para ir más allá de nuestra zona de confort”, subraya.

Beneficios de potenciar la madera

Desde la sustentabilidad de los bosques hasta la generación de productos de alto valor agregado, la construcción en madera goza de diversas ventajas, como calidez y bienestar, aislación térmica y acústica, estabilidad estructural, buen desempeño antisísmico o su resistencia al fuego. Otras de sus bondades son la rapidez, la seguridad y la precisión con que permite ejecutar una obra, su control de costos, de calidad y también de plazos.

A ello se suma su contribución ambiental: es un material renovable, bajo en huella de carbono, reutilizable y que captura CO2, siendo un instrumento natural clave para enfrentar el calentamiento global, como reconoce la propia FAO.

En Cenamad están convencidos que la madera puede ser una respuesta efectiva al déficit habitacional en Chile que hoy bordea las 700 mil viviendas. El uso de madera sustentable permitiría no sólo acelerar la solución al déficit, sino también una mayor diversificación económica, al hacer surgir más empresas, más actores relevantes, nuevos profesionales y técnicos y así generar un nuevo polo productivo con grandes beneficios sociales, económicos y ambientales para el país.

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